Introducción

 
Curcumina

En los últimos años diversos estudios han analizado la eficacia de los tratamientos enfocados en la reducción de la sintomatología del síndrome premenstrual. El síndrome premenstrual se caracteriza por los cambios fisiológicos y hormonales que se pueden producir de forma periódica durante la edad reproductiva de la mujer. Estos cambios provocan problemas físicos y de estado de ánimo durante la fase lútea media-tardía del ciclo menstrual. Si atendemos a su epidemiología, los estudios muestran una alta prevalencia en su incidencia, con un 5-15% de casos que experimentan síntomas graves.

Por otra parte, la cúrcuma está siendo muy estudiada en los últimos años por su posible aplicación en medicina, especialmente por sus propiedades anti-inflamatorias, antioxidantes, antimicrobianas e hipoglucemiantes. Aunque la cúrcuma contiene tres curcuminoides (curcumina, demetoxicurcumina y bisdemetoxicurcumina), la curcumina es el principio activo más estudiado y valorado, siendo el responsable del color amarillo característico de esta especia. Si nos centramos en su aplicación en la reducción de los síntomas del síndrome premenstrual, el estudio realizado por Khayat et al. (1) de 2015 abre un posible camino que deberá tenerse en cuenta para futuras investigaciones.

 

Últimos estudios

 

Khayat et al. realizaron un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, en una muestra de 70 estudiantes de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán. Los criterios de inclusión determinaban que las participantes debían encontrarse en periodo premenopaúsico, con ciclos menstruales regulares, no tener sensibilidad a la curcumina y no fumar ni beber, además de no tomar medicamentos ni presentar eventos estresantes. Las participantes registraron los síntomas percibidos en cuestionarios de registro diario basados en los criterios del DSM-IV. Por último, las participantes que mostraban al menos cinco síntomas fueron diagnosticadas con síndrome premenstrual.

Especias

Es interesante observar que el estudio utilizó cápsulas de curcumina en el grupo de intervención, con 100 mg/12 h, administradas 7 días antes y hasta 3 días después de la menstruación durante tres ciclos. Tras el periodo indicado, se volvió a evaluar la severidad de los síntomas percibidos, observando una disminución significativa en la sintomatología en el grupo de intervención. El grupo asignado a placebo también disminuyó en la puntuación relacionada con los síntomas físicos, aunque la puntuación total en relación a la severidad del síndrome prementrual fue claramente más significativa en el grupo de intervención.

Este estudio muestra fortalezas, ya que se trata de un estudio aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, y limitaciones; especialmente relacionadas con el tamaño de la muestra y con el hecho de que dicha muestra estaba reducida a las estudiantes universitarias.

Un año más tarde, los autores realizaban una segunda publicaron asociada a este mismo estudio (2), esta vez facilitando los datos obtenidos en relación a los niveles séricos de factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) en la muestra con síndrome premenstrual. Los niveles alterados podrían estar asociados con los síntomas psicológicos y somáticos del síndrome premenstrual, por lo que se realizaron recogidas de muestras de sangre después del último tratamiento en cada ciclo menstrual (cuarto día del ciclo). Los resultados analizados no mostraron diferencias significativas antes de la intervención entre ambos grupos, pero el grupo de intervención con curcumina manifestó unos niveles de BDNF significativamente más altos y puntuaciones medias de los síntomas significativamente más bajos.

 

Opinión personal

 

Tal como comentan los autores, aunque el estudio presenta fortalezas es necesario tener en cuenta también las limitaciones. Así mismo, la evidencia actual relacionada con la curcumina y el síndrome premenstrual es aún muy escasa. Por tanto, sería muy arriesgado afirmar en estos momentos la fiabilidad de este tratamiento en la sintomatología del síndrome premenstrual, aunque creo que abre la puerta a futuras investigaciones que serán de mucho interés.

Así mismo, y tal como contemplan diversos estudios relacionados con el abordaje del síndrome premenstrual, es necesario centrarse en diversos aspectos que pueden reducir sus síntomas. Entre las modificaciones cuya repercusión es más positiva, podemos destacar las modificaciones en el estilo de vida. Se ha demostrado que el ejercicio físico alivia los síntomas más comunes, como el bajo estado de ánimo, fatiga, hinchazón y estreñimiento, aunque son necesarios estudios adicionales, especialmente de intervención. Así mismo, la disminución del consumo de alcohol (la eliminación siempre es recomendable, en todos los aspectos), cafeína y azúcar, aumentando los hidratos de carbono complejos especialmente en la fase lútea, es un tratamiento eficaz en el abordaje de su sintomatología en algunos casos (3).

Existen diversos estudios que han comprobado también la asociación del consumo de suplementos de calcio con una reducción en los síntomas del estado de ánimo negativos y los síntomas somáticos del síndrome premenstrual (3). A efectos prácticos, la primera opción no será la suplementación sino el consumo de alimentos ricos en este mineral.

Pimienta negra

Por último, es necesario tener en cuenta que cuando consumimos cúrcuma (leche dorada, curry…) no controlamos la dosis de curcumina. Además, la biodisponibilidad de la curcumina es muy baja, por lo que se suele consumir con pimienta negra, la cual aumenta significativamente su absorción. El estudio realizado por Hewlings et al. (4) concluyó que la administración concominante de curcumina y piperina (compuesto presente en la pimienta negra) aumentaba el grado de absorción y la biodisponibilidad de la curcumina en un 2000%. Por otra parte, la curcumina es un polifenol lipófilo muy poco soluble en agua, por lo que es recomendable acompañarlo con grasa (por ello, la famosa bebida denominada «leche dorada» contiene tanto pimienta negra como aceite, normalmente de coco o de oliva).

 

Conclusión

 

Los estudios actuales muestran la importancia de la alimentación y realización de actividad física en la reducción de la sintomatología del síndrome premenstrual (5). Es necesario abordar cada caso, analizando los síntomas de cada mujer, siendo las modificaciones en los estilos de vida una estrategia útil en muchos casos. Los puntos clave a tener en cuenta son:
 

  • No recomiendo el consumo de cápsulas de curcumina sin prescripción de un profesional que analice tu caso, ya que dichas cápsulas contienen dosis muy altas de curcumina que podrían producir interacciones con otros fármacos. Por este motivo, nos centraremos en los alimentos y hábitos de vida como primera opción.

  • Reduce el consumo de sal en tus comidas y evita ultraprocesados.

  • Aumenta el calcio, especialmente en la fase lútea media-tardía. Puedes buscar en la sección «Bueno para tus huesos» las recetas con un aporte alto de este mineral.

  • Realiza ejercicio físico (también durante esta fase).

  • Elimina el alcohol o, si no es posible, reduce al máximo su consumo, especialmente durante esta fase.

  • Omega 3: el estudio realizado por Roche et al. en 2011 (6) concluyó que la administración de cápsulas de ácidos grasos poliinsaturados reducía significativamente la sintomatología asociada al síndrome premenstrual. Podemos obtener ácidos grasos Omega-3 de diversas fuentes vegetales, como las nueces, lino (tanto en semillas como en aceite) o semillas de chía.

  • Aunque priorizaremos los puntos anteriores, la cúrcuma puede ser un aliado para algunas mujeres que responden bien a su consumo como especia. Puedes incluir curry en tus platos (que contiene cúrcuma y pimienta negra) o utilizar cúrcuma como colorante en muchas recetas. Prueba la receta de Arroz especiado con curry y pasas, teniendo en cuenta que es preferible que la cúrcuma no esté sometida al tratamiento térmico más de 10-15 minutos, por lo que lo agregaremos casi al final.

 
Descanso

Como conclusión, la evidencia actual no parece confirmar la eficacia de la curcumina en el tratamiento de la sintomatología del síndrome premenstrual, ya que actualmente no existen muchos estudios realizados que lo avalen. La revisión realizada por Appleton (7) y publicada en Marzo de 2018 evalúa los tratamientos más eficaces y con mayor evidencia actual, incluyendo las modificaciones en el estilo de vida y otras alternativas que deberán evaluarse en función del caso. Por ahora, el uso de curcumina como tratamiento en el síndrome premenstrual no está contemplado, por lo que esperaremos futuras investigaciones para comprobar su posible aplicación. No obstante, el consumo de especias es beneficioso no solo por su aporte de sabor sino por sus múltiples beneficios para la salud.

En el caso de que tras seguir estas recomendaciones tu sintomatología persista, busca un profesional que analice tu caso. No normalices el dolor.

 

Bibliografía

 

    (1) Khayat, S. Fanaei H, Kheirkhahe M, Moghadam ZB, Kasaeian A, Javadimehr M. Curcumin attenuates severity of premenstrual syndrome symptoms: A randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Complement Ther Med. 2015; 23(3): p. 318-24.

    (2) Effect of curcumin on serum brain-derived neurotrophic factor levels in women with premenstrual syndrome: A randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Neuropeptides. 2016; 56: p. 25-31.

    (3) Appleton, SM. Premenstrual Syndrome: Evidence-based Evaluation and Treatment. Clin Obstet Gynecol. 2018; 61(1): p. 52-61.

    (4) Shoba G, Joy D, Joseph T, Majeed M, Rajendran R, Srinivas PS. Influence of piperine on the pharmacokinetics of curcumin in animals and human volunteers. Planta Med. 1998; 64(4): p. 353-6.

    (5) Hewlings SJ, Kalman D. Curcumin: A Review of Its’ Effects on Human Health. Foods. 2017; 6(10): p. E92.

    (6) Rocha EA, Lima JC, Pinho JS, Montarroyos U. Essential fatty acids for premenstrual syndrome and their effect on prolactin and total cholesterol levels: a randomized, double blind, placebo-controlled study. Reprod Health. 2011; 8: p. 2.

    (7) Appleton SM. Premenstrual Syndrome: Evidence-based Evaluation and Treatment. Clin Obstet Gynecol. 2018; 61(1): p. 52-61.