En los últimos años, la viabilidad de una dieta vegetariana en la población general comienza a dejar de cuestionarse, tras las declaraciones de posicionamiento de diversos organismos oficiales, así como la expansión de esta alimentación en la población general. Estos hechos han permitido disponer de alimentos hasta hace pocos años inimaginables en un supermercado común, como tofu, bebidas vegetales o seitán.

La última declaración de posicionamiento realizada en 2016 por parte de la Academia de Nutrición y Dietética (AND, anteriormente conocida como ADA) no deja lugar a dudas (1):

La postura de la Academia de Nutrición y Dietética es que las dietas vegetarianas, incluyendo las veganas, planificadas de manera adecuada, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades. Estas dietas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez, la adolescencia, la edad adulta, así como para deportistas.

Esta última frase es especialmente importante, ya que la Academia de Nutrición y Dietética no solo incluye a la población general en todo su ciclo vital, sino que también menciona a los deportistas en la posibilidad de mantener una dieta vegetariana, siempre y cuando se cubran todos los nutrientes necesarios mediante una alimentación vegetariana equilibrada.

¿Es la alimentación vegetariana compatible con el rendimiento deportivo? ¿Qué dice la evidencia actual al respecto? Tal como hemos visto anteriormente, la Academia se posiciona de forma positiva. A continuación repasaremos los últimos estudios publicados al respecto.

 

¿Porqué vegetariano?

 

Fresa

La revisión sistemática publicada en 2016 por Aleksandrowicz et al (2) analiza el impacto del cambio en la dieta sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de la tierra, el uso del agua y la salud. Para ello, se estudiaron 14 patrones alimentarios (incluyendo alimentación mediterránea, vegetariana y vegana), concluyendo que el cambio de la alimentación occidental actual a una alimentación más sostenible, desde el punto de vista ambiental, con menos carne y más plantas, sería una estrategia que podría contribuir a mitigar el cambio climático.

La misma línea sigue la revisión realizada por Meyer et al en 2017 (3), que pone de manifiesto la necesidad actual de reducir la degradación de los recursos naturales, limitando el calentamiento global a la vez que se aseguran alimentos saludables y sostenible a la población. La agricultura contribuye al cambio climático y la producción intensiva de alimentos de origen animal tiene una gran responsabilidad en las emisiones de gases de efecto invernadero, pérdida de tierra, agua y biodiversidad.

Así mismo, los patrones alimentarios actuales favorecen la aparición de enfermedades crónicas en la población, asociado en gran medida con un bajo consumo de alimentos de origen vegetal, así como un alto consumo de alimentos procesados. Se hace imprescindible asumir prácticas responsables de producción, también en la agricultura, adoptando una alimentación con un menor impacto medioambiental que sea saludable, así como económicamente viable y social y culturalmente aceptable. En este punto el rendimiento de los deportistas se cruza con otros aspectos que no parecían estar asociados al deporte.

manzanas

Por otra parte, el documento publicado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) sobre el desarrollo de pautas alimentarias nacionales saludables y sostenibles, pone de manifiesto que de los 83 países que tienen pautas dietéticas oficiales, solo 4 tienen en cuenta los factores ambientales en sus recomendaciones (4). Dichos países son Alemania, Brasil, Suecia y Qatar.

¿Porqué vegetariano? Puede que la pregunta realmente sea ¿Porqué no? Tal como comenta la Academia de Nutrición y Dietética, la población que opta por una alimentación vegetariana lo hace por muy diversas razones, como empatía a los animales, preocupación por el medioambiente, tratar determinadas enfermedades crónicas, etc. Por tanto, y en relación a los deportistas, en un alto porcentaje de los casos, las razones que les mueven a seguir dicha alimentación no es ni por salud ni por rendimiento, por lo que la comparación con una dieta omnivora, en relación a cuál es mejor para el deportista, carece de sentido.

Mencionar por último que no es el objetivo de este artículo (ni de la página en general) discutir los beneficios de una alimentación vegetariana, sino facilitar la información necesaria a aquel que, libremente y por cualquier motivo, desee seguir dicha alimentación manteniendo o maximizando su rendimiento deportivo.

 

Evidencia actual

 

deportista

La evidencia científica actual relacionada con deportistas vegetarianos y veganos es limitada, especialmente en deportes de fuerza, como la halterofilia o el lanzamiento de peso. La dieta óptima para el deportista vegano aún no ha sido definida en ninguna disciplina deportiva. Esto es debido al reducido número de estudios científicos actuales, así como de la innegable falta de consenso en la realización de los estudios, donde la metodología podría afectar a los resultados finales (los resultados podrían ser muy distintos en deportistas ovolactovegetarianos y veganos, aspecto a tener en cuenta). No obstante, deportistas de élite de la talla de Carles Lewis, Brendan Brazier o Tony González ponen de manifiesto que una correcta planificación nutricional permite mantener un óptimo estado de salud, compatible con las exigencias del deporte de élite.

La revisión realizada en el año 2010 por Fuhrman et al (5) pone de manifiesto los diversos beneficios asociados a la alimentación vegetariana, como menor riesgo cardiovascular, menor presión arterial, tasas de diabetes tipo II más bajas, menor índice de masa corporal y tasas más bajas de cáncer. Estos beneficios parecen estar asociados con el consumo de alimentos vegetales enteros, como frutas, hortalizas o granos enteros, alimentos con un alto aporte de fibra, antioxidantes, vitaminas, minerales y fitoquímicos, alimentos en los que se basa la alimentación vegetariana.

Aunque existen diversos nutrientes a tener en cuenta en los deportistas vegetarianos, especialmente el Omega-3, hierro, zinc, yodo, calcio, vitamina D y vitamina B12, así como el aporte energético y proteico acorde a las necesidades del deportista, la correcta planificación nutricional solventará estos aspectos sin mayor problema (5,6). Al tratarse de un tema muy extenso, dedicaremos un artículo específico a cada uno de estos nutrientes.

Así mismo, Fuhrman et al (5) analizan la posibilidad de obtener un alto rendimiento deportivo sin consumir productos de origen animal. Como consecuencia del estrés producido por el ejercicio intenso asociado al deporte de alto rendimiento, los deportistas muestran una función inmune levemente suprimida, experimentando una mayor incidencia de infecciones del tracto respiratorio superior. Esto supone una alteración en determinados parámetros inmunológicos, pudiendo comprometer el rendimiento. En este aspecto, la adopción de una alimentación vegetariana, rica en antioxidantes y fitoquímicos, podría atenuar el estrés oxidativo asociado a los entrenamientos y competiciones de los deportistas de alto nivel.

atletismo

Aunque mucha de la evidencia actual es anecdótica, es interesante comprobar que ya en 1988 el estudio realizado por Nieman DC (7) concluía que «la dieta vegetariana equilibrada proporciona al deportista una reducción adicional de los factores de riesgo coronarios, a la vez que satisface todas las necesidades nutricionales conocidas». Así mismo, en 1999 el mismo autor destaca que «no hay evidencia convincente de que los atletas vegetarianos sufran un estado nutricional alterado por el efecto interactivo de su esfuerzo pesado y las prácticas alimentarias basadas en alimentos vegetales en la medida en que el rendimiento, la salud o ambos se vean afectados» (8). Es de interés también comprobar cómo dicho estudio concluye que aunque existía cierta preocupación asociada a un posible aumento en la incidencia de oligomenorrea en deportistas femeninas vegetarianas, la literatura sugiere que la principal causa es la baja ingesta energetica, no la calidad de la dieta en sí.

En 1994 se analizó si los corredores que mantenían una alimentación ovolactovegetariana podrían cubrir sus requerimientos nutricionales durante un recorrido de resistencia (1,000 km en 20 días), comparándolo con una dieta occidental (9). Los resultados mostraron que los deportistas del grupo con alimentación ovolactovegetariana consumieron más fibra dietética y ácidos grasos poliinsaturados, así como menos colesterol. Por lo tanto, se concluyó que la alimentación ovolactovegetariana rica en nutrientes es adecuada para cubrir los requerimientos nutricionales de los atletas de resistencia.

No es posible realizar un recorrido por la literatura científica asociada a la alimentación vegetariana en deportistas sin recordar el caso de los corredores de distancia etíopes. Aunque su alimentación no es vegetariana, es interesante observar como los corredores que dominan los eventos de media y larga distancia en atletismo consumen un porcentaje muy bajo de carne. El estudio realizado en 2011 sobre la ingesta de alimentos y macronutrientes de corredores de distancia etíopes de élite pone de manifiesto que su alimentación está basada principalmente por fuentes vegetales, incluyendo carne solo dos veces por semana (10). Sería muy osado asociar sus magníficos resultados únicamente a la alimentación, ya que los estudios apuntan más bien a diversos factores. El estudio realizado en 2012 por Wilber et al (11) concluye que «parece ser el resultado de características somatotípicas favorables que otorgan una economía/eficiencia biomecánica y metabólica excepcionales». No obstante, es interesante comprobar como una alimentación basada en fuentes vegetales, como pasta, arroz y lentejas (10) contribuyen al rendimiento de estos deportistas.

 

Casos reportados

 

Podemos observar también ciertos casos específicos, como el reportado en 2009 sobre un deportista vegetariano, diagnosticado de rabdomiólisis tras mantener una alimentación vegetariana mal planificada, con un aporte proteico insignificante. Una vez más se hace patente la necesidad de mantener una pauta dietética correcta, rica en nutrientes (12).

frambuesas

En el otro extremo se encuentra el caso reportado en 2014 (13) en el que un deportista de resistencia de 48 años y alimentación vegana, finalizó un triple Ironman, no mostrando deficiencias nutricionales. Este caso sugería una vez más que una alimentación vegetariana correctamente planificada es compatible con el rendimiento deportivo de alto nivel. En cuanto a las posibles ventajas o desventajas para el rendimiento de la resistencia que pueda ofrecer la alimentación vegetariana, aún es una pregunta abierta que habrá que investigar en el futuro.

Tal como se indica en la declaración de posicionamiento de la Academia de Nutrición y Dietética, Dietistas de Canadá y el Colegio Americano de Medicina del Deporte, es necesaria más investigación en relación a la influencia en el rendimiento deportivo de una alimentación vegetariana a largo plazo entre deportistas (14). La evidencia actual, aunque limitada, parece apuntar a que el rendimiento físico de los deportistas no se ve alterado como consecuencia de una alimentación vegetariana e, incluso, podría verse beneficiado en determinadas disciplinas deportivas. No obstante, aunque los resultados apuntan claramente a que no existe una deficiencia de rendimiento en los deportistas vegetarianos, persiste la preocupación al respecto. Como siempre, la evidencia científica será la que tenga la última palabra.

 

Bibliografía

 

(1) Melina V., Craig W., Levin S. Position of the Academy of Nutrition and Dietetics: Vegetarian Diets. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics. 2016; 116(12): p. 1970-80.

(2) Aleksandrowicz L, Green R, Joy E, Smith P, Haines A. The impacts of dietary change on greenhouse gas emissions, land use, water use, and health: A systematic review. PLoS ONE. 2016; 11(11): p. 1–16.

(3) Meyer N, Reguant-Closa A. “Eat as If You Could Save the Planet and Win!” Sustainability Integration into Nutrition for Exercise and Sport. Nutrients. 2017; 9(4): p. 412.

(4) Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Plates, pyramids, planet Developments in national healthy and sustainable dietary guidelines: a state of play assessment [Internet]. Roma: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; 2016 [consultado 22 Agosto 2018]. Disponible en: http://www.fao.org/3/a-i5640e.pdf

(5) Fuhrman J, Ferreri DM. Fueling the Vegetarian (Vegan) Athlete. Curr Sports Med. 2010; 9(4): p. 233(41).

(6) Rogerson, D. Vegan diets: practical advice for athletes and exercisers. Journal of the International Society of Sports Nutrition. 2017; 14(1): p. 36.

(7) Nieman DC. Vegetarian dietary practices and endurance performance. The American Journal of Clinical Nutrition. 1988; 48(3): p. 754–61.

(8) Nieman DC. Nieman DC. Physical fitness and vegetarian diets: is there a relation? Am J Clin Nutr. 1999; 70(Suppl): p. 570S-5S.

(9) Ernahrungswiss Z. Nutrient intake of endurance runners with ovo-lacto-vegetarian diet and regular western diet. 1994; 33(3): p. 217-29.

(10) Beis LY, Willkomm L, Ross R, Bekele Z, Wolde B, Fudge B, et al. Food and macronutrient intake of elite Ethiopian distance runners. J Int Soc Sports Nutr. 2011; 8(7).

(11) Wilber RL, Pitsiladis YP. Kenyan and Ethiopian distance runners: what makes them so good? Int J Sports Physiol Perform. 2012; 7(2): p. 92-102.

(12) Borrione P, Spaccamiglio A, Salvo RA, Mastrone A, Fagnani F, Pigozzi F. Rhabdomyolysis in a young vegetarian athlete. Am J Phys Med Rehabil. 2009; 88(11): p. 951-4.

(13) Leischik R, Spelsberg N. Vegan Triple-Ironman (Raw Vegetables/Fruits). Hindawi Publishing Corporation. 2014.

(14) Thomas DT, Erdman KA, Burke LM. Position of the Academy of Nutrition and Dietetics, Dietitians of Canada, and the American College of Sports Medicine: Nutrition and Athletic Performance. Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics. 2016; 116(3): p. 501-28.